Miraban el otro día Pati y Celia las revistas en un kiosco de la Gran Vía, sin comprar, como hacen las adolescentes, cuando un titular llamó su atención: “Helena Bonham Carter dice tener miedo a sufrir una enfermedad mental”. Acompañando al texto, esta foto:

Ejém. Teniendo en cuenta que hace no tanto Helena era así:

Sólo podíamos decirle: “Nos tememos, guapa, que el tren de la enfermedad mental ya pasó”.
Y sin embargo, cuando, por pura casualidad, Helena apareció en el kiosco, no fuimos capaces decírselo. Bajaba a comprar el Cuore (esa biblia). Iba de trapillo, que es su sello, y con los rizos locos esos que lleva como de nido de abejarruco. Toda ella un “argh”. Y no se la podía sudar más.
Como llevaba el semblante entre pasmado y suicida que acostumbra, nos limitamos a aconsejarle: “Di patata” (que siempre da risa) y nos hicimos una foto superargh con ella.
Luego, compramos la revista y nos fuimos a casa a pensar en las horas que hemos perdido alisándonos el pelo con la maldita plancha.



















