El otro día recibí una llamada al móvil:
-Sí, ¿digamusté?
-Hola, soy Maripili. ¿Puedes venir a casa? Te necesito.
-Eh, bueno… Verás, es que… Pepe es uno de mis mejores amigos, y… bueno, tú estás muy bien, pero no sé. Aunque claro, mientras él no se entere… pues no estamos haciendo ningún mal a nadie…
-No, idiota. Te necesito en plan “Rupert, te necesito”.
-Ah, pues va a ser que no. Es que yo eso de la peluquería, pues no. Yo nunca he pasado de churrero.
-¿Cómo que churrero? Si tú no eres churrero.
-Es una broma familiar. De mi madre, que me dice que todo lo que hago es un churro. Así que eso: churrero.
-Jope con tu madre.
-Me quiere mucho, pero es muy sincera. Cuando fui al tribunal médico por lo de la mili me dijo que bastaba con que le preguntaran a ella, que ya les explicaba que yo era “inútil total”.
-Mira, déjalo. ¿Puedes venir por casa? A Pepe le ha dado un flush muy raro, ha tenido una discusión tremenda en la oficina y casi lo echan.
-Vengo!
Al llegar a casa de Maripili y Pepe me abrió ella muy preocupada y me hizo pasar al salón.
-¿A qué tanto quebranto, Maripili? Hazme partícipe de tu congoja.
-Pues lo de siempre, hijo. Lo de siempre.
-¡Qué cruz! Pero si últimamente lo tenía muy controlado.
-Ya, pero ya sabes lo que ha pasado últimamente, y claro… lo lleva fatal.
-¿Quieres que hable con él?
-¡Por favor! ¡Ya no sé a quién acudir! He metido a los niños en su cuarto a ver una peli, pero están asustados.
-Tranquila, Maripili, no llores. Tú déjame hablar con él que ya sabes que a mí me hace caso.
Lo encontré sentado a la mesa de la cocina, comiendo un dónut mecánicamente. Me senté a su lado, y me miró sin dejar de masticar. Todavía llevaba la camisa y la corbata con la que había venido del trabajo.
-Hola, Pepe.
-Hola.
-Otra vez la misma movida, ¿eh?
-Esta vez ha sido mucho peor.
-No puedes ser así, Pepe. Tienes que controlarte, o al menos ser más tolerante. Y se te está agravando con la edad.
-Yo sé lo que me hago.
-Tío, que fuimos a ver juntos El Día de la Bestia, y Acción Mutante, y saliste eléctrico. Casi me convences de que tomásemos un tripi y subiésemos luego al anuncio de Schweppes.
-No me salgas con ésas que esta discusión ya la hemos tenido. No es lo mismo y no es lo mismo.
-Pepe, razona.
-Que no. ¡Que no! ¡Que no y mil veces no! ¡Yo no vuelvo a ver cine español, cago en la puta de oros!
-Pero Pepe, no seas cazurro.
-¡Y UNA MIEEEEEEERDA!
-Hazlo por Maripili, que le gusta mucho Luis Tosar. Voy yo contigo si quieres, que no me importa volver a verla.
-¡A ver si lo entendéis tú y el mamón de Peláez, que como me vuelva a llevar la contraria lo crujo y me da igual que me echen! ¡Yo no veo cine español! ¡Por principios! ¡Porque no!
-Estás haciendo pagar a justos por pecadores.
-¡Me da IGUAAAAAALLLL! ¡No quiero ver Celda 211!
-Que es buena, de verdad.
-¡Que me da igual, corcho! ¡Como si es mejor que Centauros del desierto! ¡Yo-no-veo-cine-ejjjpañol! ¡Coño ya!
-Piensa en los niños.
-No… no… eso no, ¿eh? -me pidió con los ojos húmedos-. Lo de los niños no.
-Les hacía mucha ilusión ver Planet 51, que les oí decirlo.
-¡Pues los llevé a ver la de las putas albóndigas que caen del cielo! ¡Y le compré a cada uno un cubo de palomitas enorme y una cocacola más grande que ellos mismos, que les dio cagalera toda la noche. ¿Y te crees que agradecen a su padre que los lleve al cine? Pues no. ¿No van y me dicen al salir que la que ellos querían ver era la de los bichos verdes?
-¿Y por qué no los metiste en esa? Si a ti el cine de animación no te entusiasma, qué más te da.
-¡Porque es española, joder, que es que hay que explicarlo todo!
-Hombre… española, lo que se dice española… El guión es del mismo que Shreck y las voces originales son en inglés. Si hasta hicieron un doblaje para Hispanoamérica y todo, fíjate en el detalle. Si no han disimulado siquiera, han dejado el título en inglés y la coña de “Tú eres un alien” sólo tiene sentido realmente en la versión original. Si hasta la única referencia a algo español es La macarena, y aún así en plan de coña.
-¡No me líes con tus elaborados sofismas y tu bella palabrería, maldito! ¡Renuncia al cine español y a sus obras! ¡Penitenciágite!
-Si ya te digo, española como que no es, hazte a la idea de que no y sé feliz. Como la peli de animación de hace unos años, la de las moscas espaciales.
-¿Lo cualo? ¿Es de Disney?
-No, es algo parecido. Vamos a la luna. Salió tambien en 3D.
-¿De los de La edad de hielo?
-No, qué va. Es algo parecido: los actores de voz son americanos, va de unas moscas que se meten en el Apolo XI y van a la luna. El título original es Fly me to the moon. Todo muy americano, incluso cuando uno de los astronautas va a matar a una le dice otro: “No la mates. Son moscas americanas”. Debe ser que allí no van a la mierda, no sé. Como están tan avanzados…
-Ay, qué bonito. ¿Y quién dices que hizo eso?
-Pues los belgas.
Pepe me fulminó con la mirada.
-¡¿Pero tú me quieres tomar a mí por tonto o qué?! ¡¿Pero desde cuando ha hecho algo un belga por la cultura?! ¡Si el belga más famoso es Poirot, y eso porque escribió una señora inglesa sobre él!
-Hombre, también tienes…
-¡Tintín es un adolescente homosexual que no sirve ni para hacer croquetas* que luego se coma el homosexual de su perro!
-Pero…
-¡Ese país no ha dado nada bueno a la humanidad, joder!
-Ahí ya te has pasao.
-A ver: dime quién, listo, que eres un listo.
-¿Te tengo que recordar de dónde es Van Damme?
Pepe ahogó un grito y se tapó la boca con la mano. Poco a poco se fue derrumbando desconsolado y su rostro se convirtió en una mueca de dolor al ser consciente de lo que acababa de decir. Lentamente avanzó su mano por la mesa y agarró tímidamente la mía.
-Tío… necesito ayuda.
—-
* Lo he escrito bien a la primera, no me lo puedo de creer.
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