The Banana Tribune

Viernes, 30 de julio de 2010     

Archive for Febrero, 2010

Donato, el chimpancé que escribió El Código da Vinci en sánscrito

Miércoles, Febrero 17th, 2010

Me desplazo al zoo de Berlín para conocer en persona… en… no sé cómo decirlo. ¿Cómo se conoce a un chimpancé? ¿En simio? Pues me dirijo a conocer en simio a Donato, el chimpancé que dicen que ha escrito con una máquina de escribir la traducción al sánscrito de El código da Vinci. Me recibe en la jaula el propio Donato, un chimpancé macho de complexión recia, y su cuidado, Karl Scheleimacher.

-¿Cómo he de dirigirme a él? -Es lo primero que pregunto.

-En principio, de usted. Luego si ya le coge confianza, le dirá que puede llamarle Donato. No se olvide de mirarlo a él y no a mí cuando haga sus preguntas, que le sienta muy mal. Pero tampoco lo mire mucho directamente a los ojos, porque creerá que lo está desafiando, o que le quiere robar sus hembras.

-Dios me libre.

Me siento en una silla en medio de la jaula, y frere a mí se sienta el señor Scheleimacher. Donato acomoda el culo desnudo en el suelo y me mira con altivez. Su actitud no difiere demasiado de la de otros escritores que conozco.

-Buenos días, señor Donato. Me alegra mucho que accediese a esta entrevista para Banana Tribune. Déjeme felicitarlo por el éxito de su traducción al sáncrito de El código da Vinci, y de su fama más que merecida.

El chimpancé se me quedó mirando, y el señor Scheleimacher no dijo ni pío.

-¿Es que no se lo va a traducir?

-No, si él lo entiende todo. Luego ya por los gestos que haga y los gritos que pegue ya le comunico yo luego lo que le ha respondido. Venga, pregúntele sin miedo.

-Ah, bueno. Dígame, señor Donato: usted procede de una larga estirpe de monos sabios…

Donato me interrumpío con una serie de gritos y miradas amenazadoras.

-Dice que mono sabio lo será su madre, que él es un simio inteligente.

-Ah, bueno. Pues eso, usted pertenece a una larga estirpe de simios inteligentes, y proclama que es descendiente de Washoe, la primera chimpancé que aprendió a comunicarse con los seres humanos a partir del lenguaje de signos.

Donato hizo varios gestos y suspiró.

-Dice que su abuelita fue una gran simio y que la echa de menos. Les gustaba contarse historias y hablar de sus tiempos en África. Probablemente escriba una saga familiar sobre cómo su familia salió del viejo continente y se labró un futuro entre los humanos.

-Ah, como Raíces.

Donato bufó con desprecio y volvió a gesticular.

-Dice que no le hable de los negros, que no los puede ni ver.

-Vaya, no sabía que era racista.

-Dice que no es que sea racista, a él todos los humanos les parecen lo mismo. Aunque ahora que lo menciona a los capuchinos y a los orangutanes no los tiene en ninguna estima. Son especies llenas de vagos e incapaces de un verdadero pensamiento elevado y racional. Y cuando murió Copito de Nieve se fumó un puro.

-Ah, ya. Lo que ya no está claro es que sea usted descendiente del simio que protagonizó aquel cuento de Kafka, Informe para la academia. Pedro el Rojo es un personaje de ficción.

Donato se pone en pie y muy serio se pone a gesticular largo rato.

-Dice que Pedro el Rojo es un personaje real borrado por la conspiración humana para mantener a los simios fuera del poder. Pedro el Rojo fue un verdadero revolucionario cuyas enseñanzas pasan de generación en generación entre los chimpancés, que a su vez van preparando el día de la liberación. Y dejémonos ya de tonterías: aquí hemos venido a hablar de mi libro. Porque llevamos un rato hablando de otras cosas que no interesan a nadie y todavía nadie ha dicho nada de mi libro.

-O-tiá. Bueno, vayamos al grano. ¿Cómo se le ocurrió lo de poners e a teclear en una máquina de escribir al azar y terminar escribiendo la traducción al sánscrito de El código da Vinci?

Donato mira a su cuidador y es él el que responde:

-Pues la verdad es que nos acogimos a un programa de prueba de lo de ver qué escribiría un chimpancé pulsando letras al azar. La verdad es que la mayor parte de sus congéneres las utilizaron para hacer encima sus necedidades o tirárselas a otros a la cabeza, pero el señor Donato rápidamente se vio atraído por ella y se dedicó en cuerpo y alma a escribir, con verdadera devoción y disciplina. Primero salieron algunos poemas de Shakespeare, para practicar, y luego extrañamente empezó a escribir palabras que parecían al azar, hasta que uno de nuestros colaboradores se dio cuenta de que no, era la transcripción al alfabeto latino de la traducción al sánscrito de El código da Vinci. No vea qué sorpresa.

-Ya, me imagino. Pero según parece ya no escribe a máquina, ya que pidió un ordenador. Dígame: ¿es usted más de Microsoft o prefiere el software libre?

Donato se acarició golosamente la entrepierna con los ojos en blanco.

-Dice que no puede esperar a tener un iPad en las manos.

-Ya entiendo. Y dígame: ¿siempre ha querido ser escritor?

El simio se llevó las manos a los ojos como si viese a través de unos binoculares y gruñó.

-Dice que desde que vio a varios niños leyendo a Harry Potter, que supo lo que quería hacer en la vida.

-¿Es Harry Potter su libro preferirido?

Donato bufó y realizó varios gestos inequívocamente obscenos.

-Dice que no sea estúpido, que es un chimpancé y que no sabe leer.

-Bueno, pero sabe escribir.

-Dice que qué tendrá que ver una cosa con la otra. Que hay escritores humanos que parece que tampoco han leído un libro en su vida. Al menos él lo reconoce. Pero le encantaría poder leer la biografía de Chita, la compañera de Tarzán.

-Ahí me ha pillao. Y dígame, Donato: ¿por qué ese libro en particular? ¿Y por qué en sánscrito?

-Dice que era lo que veía más en las manos del público. Lo del sánscrito, pues un capricho. Además, escribir ese libro en inglés lo hace cualquiera. En sánscrito ya es otra cosa.

-Sin embargo hay algunos especialistas en sáncrito coinciden en que la traducción no es exacta en algunos párrafos y que incluso hay algunas vacilaciones en la gramática.

Donato se encabrona, se lanza contra las rejas y grita al público mientras gesticula hacia su cuidador. Después se relaja un poco y vuelve a sentarse en el suelo mientras me mira furibundo.

-Bueno, ha dicho algunas cosas difíciles de entender. Básicamente que los críticos son una panda de amargados frustrados e hijos de puta que no reconocerían el verdadero talento ni aunque les cayese encima por la calle.

-Ya. Y dígame, señor Donato: ¿cree que la literatura escrita por simios tiene futuro?

Donato se ríe enseñando todos los dientes y habla un rato a su manera.

-Dice que los cuadros de algunos de sus congéneres, así como los hechos por gatos o elefantes, se encuentran ya en pinacotecas y son indistinguibles de los pintados por humanos, así que lo de los libros sólo es cuestión de tiempo. Ya ha hablado con varios editores muy interesados en su obra, y dice que él se conforma con plátanos y algún gadget de última generación. El futuro de la literatura es de los simios y tendrán que acostumbrase a él.

-Bueno, tampoco es mucho peor lo que nos esperaba de la otra manera. Bueno, señor Scheleimacher, ha sido un placer charlar con usted y con el señor Donato.

Estreché la mano del cuidador, y cuando fui a hacer lo propio con el simio éste echó la mano para atrás y se la llevó a la cabeza mientras hacía pedorretas con los gruesos labios y se partía de risa con su ocurrencia. Oyendo todavía su risa me fijé que en una de las paredes de la jaula estaba pegada una postal de la Estatua de la Libertad. La última mirada que crucé con Donato no necesité que me la tradujese nadie, porque decía claramente: “Os vais a cagar”.

Pensaba en esto intranquilo mientras esperaba en la parada de autobús a que pasase el de las tres y cuarto Berlín-Jerez de la Frontera, que me deja justo enfrente de casa, no como el Varsovia-Huelva, hasta que ya luego a la altura de Burdeos me dije: “Bah, total peor que nosotros no lo van a hacer”.

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Espartaco. Sangre y arena. Molonizando los clásicos

Martes, Febrero 9th, 2010

Cuando uno oye ese título lo primero en lo que piensa, es esto:

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Y después, por supuesto, que Vicente Blasco Ibáñez no pudo haber escrito la biografía de Espartaco por elementales problemas de agenda, ya que estaba muerto antes de que naciera el afamado matador de reses bravas.

Así pues, va a ser una nueva versión de las andanzas de Espartaco, uno de los líderes de la Tercera Guerra Servil y del que históricamente se sabe entre muy poco y nada, básicamente lo que los romanos quisieron explicar para la posteridad, y que se resume en esto: unos esclavos desagradecidos se alzaron contra nosotros y les dimos matarile-rile-rón-chimpón. A todos los efectos Espartaco es más un personaje literario que histórico, una especie de Jesucristo laico y protomártir de todas las causas contra la esclavitud y la opresión laboral, que no en vano hubo unos señores muy simpáticos en la Revolución de Noviembre que se llamaron espartaquistas, y no precisamente por buscar saunas gay en la guía Spartacus.

Todo eso muy bien, pero seamos sinceros: no mola. Afrontemos la realidad: no mola nada. Luchar por la propia libertad o por tus derechos es un discurso desfasado y que no dice nada a las nuevas generaciones criadas en la nueva doctrina de la molonidad.

Lo que mola es la venganza. Porque cuando te tocan los cojones, tú a ellos se los cortas. Con dolor. Con mucho dolor. Con ensañamiento y que les duela tanto que allá en casa se eche a llorar el perro. Eso mola.

Visualicemos aquí el trailer de esta impresionante serie.

Así pues hay que hacer “The boldest show in television”. Bold es más o menos intrépido, chulo, tirao pa’lante. “Survival of the best revenge”, leí yo mal la primera vez aunque es “Survival is the best revenge”, pero hasta me pareció lógico. Vamos, es que lo dice todo. Para qué andarse con tonterías de supervivencia de los más aptos, eso es de marujas. La supervivencia de la mejor venganza. Después de que Jay y Bob el Silencioso soltasen lo de “Os haremos comer vuestra mierda hasta que caguéis la mierda de vuestra mierda y luego os la haremos comer también”, hay que estrujar mucho el cerebro para decir algo con gancho. El que tiene más mala leche gana, de eso no hay duda. “Algunas leyendas se escriben con sangre”. A cubos, que hay mucho que escribir.

Pero cualquier descripción palidecería ante la dramatización de cómo dos hipotéticos guionistas de esta serie podrían haber gestado esta maravilla.

-Tío, tenemos que hacer una serie. ¿De qué podríamos hacerla?

-No sé. ¿Tetas y culos?

-Eso ni se menciona. ¿No te falta nada?

-Hombre, ya: violencia. Creí que no hacía falta ni decirlo, que somos profesionales de esto.

-Perdona, tío, no quería poner en duda tu saber hacer. ¿Has visto alguna peli buena últimamente, para plancharla?

-Pufff, no sé. ¿No se notará mucho?

-¿Y qué más da si se nota, si a la gente le da igual?

-Tienes razón. Mira el Cameron: te zumba Pocahontas o Ferngully y la gente sale encantada.

-Qué tío más grande, el Cameron.

-Un coloso. Un ejemplo para todos nosotros. Ya le gustaría al tío ése que hizo esa película en blanco y negro llegarle a la suela de los zapatos.

-¿Cuál peli?

-La del ciudadano que no sé qué que se metía en política y la liaba parda. En un capítulo de Los Simpson también sale.

-Ah, ya. Nos la hicieron ver en la escuela de cine. Flojilla, ¿eh? A veces no pasaba nada. Y con el final no me cosqué mucho.

-Ya te digo. ¿No has visto alguna peli así de venganza que mole y la hacemos nosotros más molona?

-El otro día vi en la tele una de un tío que era así parecido a Gladiator.

-Coño, promete. Peliculón, Gladiator.

-Peliculón peliculón. Iba de un tío que también era gladiador. La peli es del 2004, pero bueno, se nota que está basada en un libro porque a veces es un poco coñazo.

-Me suena, sí. Pero creía que era más antigua.

-Puede ser. No sé. Pero estaba bien: al tío lo ponían de gladiador y se encabornaba que no veas, les montaba una revolución que lo flipas. Lo hacía todo por venganza, creo.

-La venganza mola. Eso lo entendemos todos. Te pisan un pie, y les pegas un tiro. Para qué darle más vueltas.

-Ya te digo.

-¿Y se cargaba a mucha gente?

-No veas.

-Pues empezamos por ahí. Pero eso es de cosa antigua, ¿no?

-Sí, tío. Debe ser de cuando 300, o antes incluso.

-¿300? Buah, tío: peliculón. Ahí todos los griegos vengándose de los cabrones que los atacaban.

-Peliculón, peliculón.

-Ah, pues lo hacemos así en plan 300, que cante el ordenador, y todo como muy romántico y así en tonos pastelote.

-Moooola. Y que la sangre salga a borbotones, como en los mangas.

-¡Ahí, ahí! Como en 300 pero más, que se quedaban muy cortitos y la película era muy gay.

-¿Lo dices porque iban en calzoncillos?

-No, hombre, lo digo porque a veces se ponían blandengues y no salía sangre. Aquí que salgan medio en pelotas todo el rato, y de vez en cuando en bolas. Y si la serie tiene que molar, chorro de sangre cada cinco minutos.

-Vale. Y entre medias culos y tetas, que si no se nos distraen.

-Ahí. Oye, nos bajamos la peli ésa que te digo y miramos un par de cosas de la Wikipedia, y nos ponemos a hacer el piloto.

-Vaaaale.

Después de ver la versión de Espartaco de 2004 y de consultar unas páginas en la Wikipedia:

-¿Ves, tío? Te lo dije: podemos hacer algo así como 300. El Espartaco era un tracio, que debían ser parecidos a los griegos porque vivían cerca. Los ponemos así con un casco guapo y medio en bolas. Pero que nieve y eso cuando van a la batalla. Que se vea que son tipos duros.

-Claro. Como en los tebeos de Conan, que en una ventisca el tipo iba por ahí con taparrabos y sólo con un capa, que con el viruje da igual que la lleves o no que se te mete el frío por todas partes.

-Es que Conan sólo llevaba la capa para molar. El frío se la pelaba. Y a éstos igual.

-Jo, esto ya me está molando.

-Y a mí, tío. Y a mí. Pues entonces los ponemos que son tracios, y que tienen unos enemigos que se llaman… a ver que lo he apuntado aquí… los dacios. ¿A ésos como los ponemos?

-Son los malos, ¿no? Pues entonces que sean feos.

-Claro, lógico. Y primitivos, en plan película de Tarzán.

-¡Ya sé, tío, ya sé! ¡Como los malos de El guerrero número 13! Peliculón.

-¡Peliculón, peliculón!¡Tío, podemos poner a vikingos también!

-Sí, pero todavía no. Mejor apúntalo y lo ponemos para la segunda temporada si da tiempo. Y ponemos el discurso ése de “he visto a mi abuela” y toda la pesca. Luego miramos en Youtube cómo era.

-Oye, pero aquí pone que en realidad los tracios y los dacios eran dos pueblos muy parecidos y que algunos historiadores dicen que formaban parte de un grupo étnico más grande llamados los getas. ¡Jaja! ¡Los getas!

-¡Mola! ¡Los getas! Bueno, qué más dará. Ponemos a los dacios como a neanderthales y listo. Si había neanderthales en Escandinavia también los podía haber más abajo.

-Es verdad. Mola. Pues entonces los dacios les tocan los huevos a los tracios. Y aquí pone que en esa época los romanos estaban en guera con un tío que se llamaba Mitídrates que les tocaba los huevos.

-Y los romanos fueron a vengarse, ¿no?

-Ahí está. Y digamos que piden ayuda a los tracios que están por la zona, y los tracios dicen que mola , pero que los ayuden a ellos a vengarse de los dacios.

-Sí, tío, todo tiene sentido. En realidad la Historia es muy sencilla cuando la explicas bien. Oye, ¿y cuántos tracios ponemos?

-No sé. Una docena, o así. Que la gente se haga a la idea de que son más, no sé. Además los actores salen caros. Todo lo demás lo hacemos con el becario que lleva lo de los ordenadores. Como el campamento de los romanos: lo hacemos así gigantesco pero luego que no salgan más de cinco juntos o así, que las armaduras de verdad hay que pagarlas.

-Mola. Entonces Espartaco se va a la guerra. Pero antes…

-…deja bien satisfecha a su señora. Ahí, una escena de polvaco guarro, con música cañera.

-Y a cámara lenta.

-Eso que no falte. Y luego se despide de ella en un amanecer todo guapo así que le ponga el tío del ordenador unos tonos chulos que él sabe. Que se mire la escena de 300, y como así.

-Apúntaselo, apúntaselo en guión.

-Sí, mira. “Como la escena de despedida de 300, ni más ni menos”.

-Y ponemos así una hojitas cayendo lentamente a cámara lenta. ¿Podemos poner hojitas?

-Las que tú me digas, corazón. Ponemos hojitas cayendo porque el tipo se va a la batalla.

-Vale. Entonces los romanos son unos hijos de puta.

-¿Todos?

-Todos. Para qué complicar las cosas. Y putean a los tracios cosa mala, y hacen que se hostien por ellos. Ahí, todo sangre saltando.

-A cámara lenta.

-Cómo mola la cámara lenta. Además así rellenamos metraje. Somos la hostia.

-Pero qué hijos de puta son los romanos.

-Ahí, para que los espectadores se solidaricen con Espartaco. Cine con sentimientos, tío.

-Ya te digo. Se van a cagar los romanos cuando se encabrone el Espartaco.

-¡Se van a cagar! Pues hacemos que los tracios se den cuenta de que los dacios los van a atacar por la retaguardia y atacar la aldea de Espartaco.

-Ya es casualidad, ¿no?

-Hombre, sí, pero mola.

-Es verdad. Y se rebotan con los romanos, que les dicen que ni de coña.

-Qué cabrones, los romanos. Oye, ¿y con los romanos qué hacemos?

-Ya te digo: unos cabrones.

-Pero algo más tendrán que hacer.

-Ya sé: una panda de salidos.

-Me vale. Imagínate que está el jefe de los romanos contra el rey ése del que se van a vengar.

-Imaginado.

-Y se le planta allí su mujer de sorpresa para llevarle un mensaje.

-¿Y no podía ir otro tío? Coño, que tiene que ir desde Italia a Rumanía o por ahí y en zona de guerra. Que entonces las comunicaciones no eran como ahora. Yo qué sé, igual tardaban en llegar un día o más.

-Pero es que la tía va a echar un polvo. Se le planta allí sólo con una especie de abrigo de pieles y se le despelota toa.

-Me mola como piensas. Menuda zorra. A ésa la vamos a poner enseñando el chocho todos los capítulos.

-Vale. Pues entonces eso, que el Espartaco dice que se va a proteger a su familia, como el Maximus en Gladiator. Y como no lo dejan, se los carga a los romanos.

-Con chorros de sangre. Y a cámara lenta, que siempre duele más.

-Eso, con chorros de sangre. Y su mujer está recogiendo fruta en medio de la nada como en un sitio con piedras, todo en bruma, ahí un árbol solo sin venir a cuento. Pero a tomar por saco del pueblo, ¿sabes?

-¿Ella sola? ¿Y qué pinta un árbol frutal ahí en medio de la nada?

-Es que así la atacan los dacios y la pillan desprevenida.

-Jo, pobre chica. Ella contra todo el ejército de los dacios.

-No, hombre, un puñado nada más. Tampoco tenemos mucho presupuesto.

-Ah, mola. Y entonces…

-…¡llega Espartaco! ¡Y los pone mirando a Delfos! ¡Llegan los surtidores de sangre a Delfos!

-¡El rescate heroico!¡Eso nunca falla!

-Y después, allá a a tomar por saco, ven que arde el pueblo, todo así en medio de la nada, que seguro que las huertas las tienen lejos y van a ellas en coche por la mañana. To hecho por ordenador, ya sabes.

-Jo, sí que debían estar buenas las frutas de ese árbol, para ir hasta allá a por ellas.

-Pozí. Y los dacios que andaban por allí en vez de estar destruyendo el pueblo iban a eso, a cargarse a los que andaban por ahí fuera. Qué cabrones los dacios. Lo que tienen de neanderthales lo tienen de genocidas cabrones. Se merecen lo que les pase.

-Vale, entonces el Espartaco con la buenorra de su mujer se van por ahí y acampan en una especie de desierto, algo así como cuando el Maximus se va a salvar a su familia.

-No sé. ¿En esa parte del mundo no hay bosques y eso?

-Ni idea. Yo lo digo porque mole. Así cuando se pongan a jincar a lo burro y en cámara lenta mola más.

-Ahí, que le dé lo suyo. Y  la mañana siguiente…

-Los pillan los romanos. Oye, ¿y cómo los han seguido? ¿Con GPS? ¿Y no sería más lógico que pensasen que han muerto con el resto de la aldea?

-Tío, si te quieres cargar la serie dímelo claramente y llamo a otro tipo que sepa hacer guiones como Hollywood manda.

-No, hombre, no. Era una idea.

-Aquí no nos pagan por tener ideas. Nos pagan por coger las ideas de otros y hacerlas más molonas. Que no se te olvide.

-Bueno, pues entonces trincan a Espartaco.

-A cámara lenta.

-¿También?

-Toda escena que mole, a cámara lenta.

-¡Pero es que nuestra serie tiene un montón de escenas molonas!

-Pues eso: pondremos toda la cámara lenta que haga falta. Y si tengo que poner los títulos de crédito a cámara lenta y con chorros se sangre, se ponen.

-Jo, que no molaría ni nada.

-Ya te digo. Y entonces esclavizan a Espartaco y se lo van a cargar en la arena de los gladiadores.

-¿Pero lo esclavizan o es reo de muerte? ¿Y por qué no se lo cargan allí directamente?

-Tú haces demasiadas preguntas, ¿sabes?

-Tranqui, tío.

-¡Se lo llevan porque sí! ¡Y lo ponen ahí en la arena con cuatro gladiadores! ¿Sabes por dónde voy?

-¡Coooooño! ¡La escena de Gladiator en la que va de sobrao y se los carga a todos! ¡Peliculón!

-¡Peliculón, peliculón! Que no mola ni nada esa escena, el tío ahí to chulo que se los carga con la punta de la picha como quien se moja un sobao pasiego en el café con leche.

-¿Que si mola? En el cine no porque me dio palo, pero en casa con el dvd me puse a tocar la zambomba.

-Pero antes, culos y tetas, y presentamos algún personaje de relleno. Ponemos, no sé, una orgía.

-Eso, gente comiendo y bebiendo y unas bailarinas por ahí.

-Tú sigue así y vas a ver qué poquito duras en este negocio. ¡Gente follando, joder! Y los de al lado comiendo y follando como si nada. Y bailarinas también, claro. Que el personal se ponga bruto antes de la matanza.

-Porque el Espartaco se va poner serio.

-Ya te digo. El Punisher ve lo que va a hacer Espartaco y echa la raba. Primero se defiende, pero parece que lo van a matar en la arena porque se siente derrotado y que su vida ya no tiene sentido. Pero entonces…

-El tío piensa en todas las putadas que le han hecho, y que seguro que se van a follar a su mujer. Vamos, que se encabrona, porque además le dan tajos y le sale así la sangre a borbotones, como en Ninja Assasin, menudo peliculón.

-Peliculón, peliculón.

-Y el Espartaco pimba, dale, los pone de verano. Pero que se note que es el prota, ¿eh? Cada tajo que da, que llegue la sangre al público. Y los mutila a lo bruto, los corta así en plan animal.

-Mola, tío, como si la espada fuera de adamantium.

-Eso, eso. A uno le ensarta la cabeza desde abajo y atraviesa el yelmo y todo. Es mucho el adamantium.

-Jojo, cómo mola. Me estoy flipando sólo de pensarlo. Y además todo así por ordenador, que no se sepa nunca si es de día o de noche. Así las cagadas de guión y las incoherencias temporales no se notan.

-Se ve que has aprendido en un buen sitio, colega. Pero una cosa así para acabar. Al tío al que le ha cortado las dos piernas ve que no se lo ha cargado, y que se arrastra por el suelo… pero no se ve el hueso cortado ni nada, ni que sangre.

-Pues no lo entiendo… debería estar desangrándose como un cerdo el pobre. ¿Cómo va a tener las heridas cauterizadas?

-Tú piénsalo.

-Pues ahora no caigo, a no ser que… cooooño. ¡Tío, eres un genio! ¡Un homenaje al Episodio III! ¡El tío se arrastra como Anakin después de que Obi Wan le cortase las piernas con el sable de luz!

-Es que hay que dar estos detallitos para que se vea la calidad. No te digo yo que no nos caiga algún premio.

-¿Y tú crees que la gente va a pillar la referencia?

-Seguro. Esta serie está dirigida a un público cinéfilo y que busca la calidad. Como tú y como yo.

-Oye, ¿y cómo se carga al tío que se arrastra por el suelo?

-Hombre, pues lo típico de un héroe: le clava en to el ojete un tridente. Así por la espalda y sin piedad, ensañándose y disfrutando con ello, como haría cualquiera, que así el público empatiza.  Que se vayan haciendo a la idea sus enemigos de que esto es algo personal. ¡Que se van a follar a su mujer y eso no se puede consentir, coño!

-Qué hijos de puta. Se van a cagar. Y como el tío mola tanto, lo hacen gladiador. Debía molar un huevo ser gladiador, ahí cargándose a la peña todo el día.

-Ya te digo.

-Oye, y ya para ir haciéndonos una idea de todas las temporadas: ¿al final a Espartaco se lo cargan como pasó de verdad?

-Pffff. Bueno, eso se supone que pasó pero no está nada claro. Igual se escapó, quién sabe. Porque está claro que un tío tan molón y que se va a bajar así a la peña con su venganza, que es que se van a cagar, no lo vamos luego a dejar que lo maten así como así. Pero bueno, ya veremos.

-O podemos hacer que se cargue Roma. Entra allí, lo quema todo y se carga al emperador.

-Creo que entonces todavía no había emperador.

-Bueno, da igual. El Tarantino hizo que unos judíos se cargasen a Hitler, esa escena al final molaba, en plan venganza. A mi sobrino porque puso eso en un examen lo suspendieron. Ya ves tú, como si importase mucho cómo murió Hitler, la cuestión es que la palmó. No sé a qué viene fijarse tanto en los detalles.

-Qué cabrón, el profesor. Ya le vale, que así mola mucho más. Y queda más claro: se vengan de Hitler y se lo cargan.

-Ya te digo. Mañana va a ir mi hermano a hablar con el profesor y se va a cagar.

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Sherlock Holmes. Elemental: todo se arregla a hostias y molando

Viernes, Febrero 5th, 2010

Básicamente, éste es el mensaje de la película en cuestión dirigida por Guy Ritchie, no más que la reinterpretación de un dicho popular bien sencillo y elemental: la mitad de los problemas se arreglan solos, y la otra mitad a hostias. Y molando. Siempre molando.

Pero partamos de más atrás para comprender el marco interpretativo que nos permitirá situar esta película en la modernidad. Decía Umberto Eco que había dos actitudes ante el cambio, ser un apocalíptico o un integrado. El apocalíptico en cierto modo rechaza el cambio, mientras que el integrado se adapta a él y consigue avanzar. No seré yo el que le enmiende la plana a don Umberto porque básicamente tiene razón, pero ya ha llovido desde que presentó su tesis y la verdad es que se ha quedado un poco anticuada. Desde luego que hay apocalípticos e integrados, pero ha aparecido una nueva especie a tener en cuenta y que supera dialécticamente ambos conceptos: el entregado.

El entregado comparte con el apocalíptico su visión del mundo, y que cada día es un nuevo apocalipsis, pero esta nueva especie no ve eso como algo negativo, ni siquiera positivo, sino que acepta la inmanencia e inestabilidad del mundo, y que hay que sobrevivir a cada uno de esos días entregándose al cambio más desaforado y conseguir así ser el más apto, el que ha sobrevivido a la mudanza de los tiempos. El entregado se ve  a sí mismo como un early adopter de cada moda o cosa nueva que aparezca, y espera ser uno de los ganadores en la despiadada carrera darwiniana que es la vida.

Debemos ser entregados, amigos míos, y películas como ésta lo prueban. Porque debemos aceptar que el progreso también se produce en el arte. Por ejemplo en La vida es sueño el protagonista, Segismundo, no consigue salir de su sueño y estado alienado, pero si hubiese tenido lo que hay que tener, un par (de pistolas), podría haber hecho lo mismo que Neo: ponerse a pegar tiros a diestro y siniestro y vencer a Matrix. Calderón se nos ha quedado pequeño, desfasado. No sé, quizá si se hace una versión con zombies, o con ninjas, quizá podría pasar el severo escrutinio y criba a la que se van a ver sometidas todas las obras del pasado, ya que después de la implantación definitiva de la molonidad sólo unas pocas podrán pasar a la verdadera posteridad.

Molo mazo.

Molo mazo.

Las obras de arte ya no se juzgan por su calidad, por su coherencia o por su perfección. Ni hablar. Ahora hay que molar. Si no molas, da igual. Por eso te comes un montón de años en un conservatorio y no eres más que un pajillero con granos, pero aunque sólo sepas tocar cuatro acordes mal contados entras con tu guitarra y tu melena y unos vaqueros marcando paquete en un bar de niñas y al poco allí huele como una pescadería al final de la jornada. Porque molas. Con lo de Avatar lo mismo: te cuentan Pocahontas con un guión más predecible que la tabla de multiplicar pero da igual. Es en 3D, cada plano parece un fondo de pantalla hecho por fotochop,  y lo de los avatares y ser un héroe sin venir a cuento sólo porque lo dicta el destino mola. Vamos, que mola. Toda otra consideración estética queda eclipsada por la elemental molonidad.

Y eso Guy Ritchie lo sabe muy bien y por eso ha hecho esta película como la ha hecho. Sus anteriores películas molaban e iban de gente que molaba. Pues sigamos con el piñón fijo que nos ha dado tan buen resultado, para qué cambiar. Ahora te cuenta la historia de un Sherlock Holmes cochambroso en un Londres cochambroso y es todo como en sus anteriores películas. Los personajes molan. Son refinados caballeros victorianos, pero viven en una cueva que parece un piso de dos estudiantes, ponen los pies sobre la mesa y reciben a la gente con la camisa desabrochada, porque es lo que hace la gente que mola. Y cuando discuten, aunque se llamen de usted, se dan de hostias como dos negros de sus anteriores películas. Cuando asisten a una ejecución, hay manifestantes a favor de la pena de muerte con pancartas, que no sé yo si eso era muy popular en la Era Victoriana, y sólo falta una que diga “Dios perdona, el Imperio Británico no”. Los personajes originales detestaban el uso de las armas, pero eso no mola, así que en la peli pegan tiros a todo lo que se mueve.

Aquí con mi drugo, justo un poco antes de una sesión de ultraviolencia

Aquí con mi drugo tomando leche-plus, justo un poco antes de una sesión de ultraviolencia a ritmo de Ludwig van

Esto nos lleva a otro concepto como la Ley de Poe, que dice que llega un momento en que la parodia se confunde con lo parodiado. Ocurrió con las películas de Flint, en origen parodia de las de James Bond, pero que vistas en perspectiva no son más absurdas que las originales. Y si lo recordáis en El último gran héroe por medio de una fantasía del niño aparecía el Chuache interpretando una versión de Hamlet en plan héroe de acción. (Con ninjas o con zombies la historia original también mejoraría. Imaginaos a Hamlet en medio del cementerio con la calavera y diciendo “Ser o no ser” utilizando la cabeza recién rebanada a un zombie. Poesía pura.) ¿Y qué pensamos todos al verlo? Pues que molaba. En ese momento era una parodia, pero vistos los derroteros que lleva la cultura no podemos sino esperar que pronto se normalicen esas expresiones culturales, a las que debemos entregarnos con alborozo. Sí, por eso mismo: porque molan.

Algunos han dicho que se convierte a Sherlock en una especie de Batman, y es cierto hasta cierto punto, porque eso convierte a Watson en Robin, y se percibe que entre los dos personajes hay una tensión homoerótica no bien resuelta que se refleja en los celos que siente Holmes por la futura esposa de su amigo, e incluso su amiga la espía y criminal es una Catwoman. Pero Holmes también tiene algo de Midnighter, a su vez personaje inspirado en Batman, porque posee la capacidad de prever los movimientos de su oponente y darle una paliza de espanto. Habilidad que aprovecha para ganar en molonas peleas ilegales y sacarse una pasta en las apuestas. Y eso mola.

Básicamente la película mola porque tiene unos personajes molones y la historia mola, como la de El símbolo perdido, que es de sociedades secretas que quieren conquistar el mundo, y además los malos plantean destruir a los Estados Unidos y reintegrarlos al Imperio Británico. Guy Ritchie es inglés, y como podemos comprender un verdadero entregado que sabe quién mola más en el mundo. Y todo mola más cuando hay explosiones y se rompen un montón de cosas, y se ve que todo está hecho con CGI y que la iluminación tiene un tono claramente obtenido por ordenador, que da igual que cante o no, pero es lo que mola.

Molar o no molar. No hay cuestión más elemental que ésa.

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Por una necesaria revisión de la Historia reciente sobre la caída del Imperio y el auge de la Nueva República

Jueves, Febrero 4th, 2010

A muchos  verdaderos patriotas y gentes de bien ya no les resultan indiferentes los continuos ataques contra los que, como nosotros en la Fundación Emperadorísimo Palpatine, no nos plegamos a la historiografía parcial, sesgada y tergiversada de ésta así llamada “Nueva República”.  Basta ya de falsedades y de embrutecer a las nuevas generaciones con una versión idealizada de un tiempo que nunca existió, basureando la memoria de personajes cuyo calado histórico se niega en aras de glorificar a terrorista con pasados dudosos y que derribaron con violencia un régimen necesario que frenó las locuras de una República corrupta que abocaba a nuestra galaxia al secesionismo y al caos.

Desde la Fundación Emperadorísimo Palpatine recuperaremos la memoria histórica de un período grandioso para el ser humano, que acabó con la inestabilidad política y con las arbitrariedades de una secta de iluminados místicos que creían tener la última palabra sobre cómo llevar los asuntos públicos, y cuya injerencia provocó el malestar del pueblo y de la sociedad. El Imperio, falseado actualmente por la historiografía neorepublicana, fue sin embargo un tiempo de estabilidad, paz, orden público, prosperidad económica, y recordado por la mayoría de los que vivieron bajo su manto protector como una época de extraordinaria placidez.

Y, por supuesto, defenderemos hasta las últimas consecuencias la figura fundamental del Emperadorísimo Palpatine, que supo reconocer la degeneración de un sistema que sin embargo defendía al ver sus principios traicionados, y que salvó en su esencia al crear el Imperio dar la orden de empezar un Glorioso Alzamiento Imperial que acabase con ese régimen político corrupto.

También devolveremos su verdadero lustre a figuras tan denostadas como Moff Tarkin, hábil político al que se le han atribuido injustamente genocidios tan mal documentados como risibles por cualquiera que haya leído sus poemas o conocido sus muchas anécdotas familiares que nos muestran a un hombre afable, amigo de sus amigos y desde luego un jefe severo pero comprensivo con sus subordinados. Su muerte en una misión de paz a bordo de la Unidad Esférica de Combate e Intervención Humanitaria es probablemente uno de los hechos peor conocidos y documentados de nuestra historia reciente, empezando por el supuesto nombre, Estrella de la Muerte, que le atribuyen algunos, cuando se trataba no más que de un sobrenombre cariñoso que le dieron a la Unidad Esférica parte de los encargados de mantenimiento por los turnos matadores de doce horas. Atribuir a la Unidad Esférica la destrucción de todo un planeta como Alderaan no sólo es un portentoso ejercicio de imaginación, sino ignorar que todos los días se producen fenómenos en el Universo que desgraciadamente pueden destruir planetas, sin olvidar las serias dudas que existen de que todo se deba a un autoataque terrorista provocado por unos fanáticos religiosos adeptos al culto de la Fuerza, que aprovecharon la visita oficial de Moff Takin a Alderaan a bordo de la hermosa Unidad Esférica, cumbre de las maravillas tecnológicas del Imperio y garante de la paz y estabilidad de la galaxia, y por eso mismo un constante objetivo terrorista. Mucho se habla de supuestas matanzas cometidas por el Imperio, de las que apenas si se han podido aportar pruebas, pero hablemos también de los miles y miles de personas que sin duda alguna sabemos que murieron cobardemente asesinadas en las dos Unidades Esféricas, o en los destructores imperiales salvajemente destruidos con tácticas contrarias a todo espíritu marcial en Yavin y otras acciones bélicas. Las viudas y huérfanos de esos valientes soldados merecen la reparación del honor y la memoria de sus seres queridos, que entregaron su vida por una Galaxia mejor y más segura para sus hijos.

Naturalmente, reivindicaremos hasta las últimas consecuencias la figura central del gran Darth Vader, mano derecha del Emperadorísimo y todo un ejemplo de superación personal a pesar de su condición física, que no le impidió ser un ídolo para la legión de stormtroopers que voluntariamente se unieron a la causa imperial buscando una vida mejor para sus familias y seguros de que la suya era una vocación de servicio a todos los habitantes de la Galaxia. Darth Vader, a pesar de haberse podido retirar con todos los honores por su inestimable labor de inteligencia para conseguir la instauración del Imperio, continuó una vida de servicio al pueblo a pesar de las mutilaciones que le produjeron su valor y entrega a la causa, y como todo héroe debe ser recordado con admiración y respeto, y servirnos de inspiración en todas las facetas de nuestra vida cotidiana. Así lo hubiese querido él, y en sus propias palabras, nuestra falta de fe le habría resultado molesta.

Pero todo esto servirá de poco si no ponemos en su sitio a los brigadistas antiimperiales que de todas partes se unieron a los terroristas y que se llamaban a sí mismos Rebelión, de cuyos enfervorizados defensores actuales derivan todos los males que afectan a nuestra democracia, heredera se quiera o no de los valores del Imperio que ellos dicen aborrecer. Es una tarea difícil, pero no tanto cuando un simple repaso de sus principales cabecillas nos revela a un hatajo de traidores del propio Senado Imperial, así como criminales dedicados a vulgares labores de contrabando, líderes de antiguas sectas religiosas como El Viejo en el Desierto, que aspiraban a recuperar privilegios y prebendas clericales, niñas pijo aburridas que se dedican a seguir a los chicos malos con la nave más rápida y otros desechos sociales como Luke “el Campesino” Skywalker, figura mitificada que debe ser expuesta en su verdadera dimensión, y cuyo más que posible amancebamiento con su propia sangre no puede sino causar repugnacia y rechazo a cualquier persona decente.

No es de extrañar que esa chusma se viese identificada con la felizmente derrocada República, su degeneración moral y el puterío.

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