The Banana Tribune

Viernes, 30 de julio de 2010     

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Por una necesaria revisión de la Historia reciente sobre la caída del Imperio y el auge de la Nueva República

Jueves, Febrero 4th, 2010

A muchos  verdaderos patriotas y gentes de bien ya no les resultan indiferentes los continuos ataques contra los que, como nosotros en la Fundación Emperadorísimo Palpatine, no nos plegamos a la historiografía parcial, sesgada y tergiversada de ésta así llamada “Nueva República”.  Basta ya de falsedades y de embrutecer a las nuevas generaciones con una versión idealizada de un tiempo que nunca existió, basureando la memoria de personajes cuyo calado histórico se niega en aras de glorificar a terrorista con pasados dudosos y que derribaron con violencia un régimen necesario que frenó las locuras de una República corrupta que abocaba a nuestra galaxia al secesionismo y al caos.

Desde la Fundación Emperadorísimo Palpatine recuperaremos la memoria histórica de un período grandioso para el ser humano, que acabó con la inestabilidad política y con las arbitrariedades de una secta de iluminados místicos que creían tener la última palabra sobre cómo llevar los asuntos públicos, y cuya injerencia provocó el malestar del pueblo y de la sociedad. El Imperio, falseado actualmente por la historiografía neorepublicana, fue sin embargo un tiempo de estabilidad, paz, orden público, prosperidad económica, y recordado por la mayoría de los que vivieron bajo su manto protector como una época de extraordinaria placidez.

Y, por supuesto, defenderemos hasta las últimas consecuencias la figura fundamental del Emperadorísimo Palpatine, que supo reconocer la degeneración de un sistema que sin embargo defendía al ver sus principios traicionados, y que salvó en su esencia al crear el Imperio dar la orden de empezar un Glorioso Alzamiento Imperial que acabase con ese régimen político corrupto.

También devolveremos su verdadero lustre a figuras tan denostadas como Moff Tarkin, hábil político al que se le han atribuido injustamente genocidios tan mal documentados como risibles por cualquiera que haya leído sus poemas o conocido sus muchas anécdotas familiares que nos muestran a un hombre afable, amigo de sus amigos y desde luego un jefe severo pero comprensivo con sus subordinados. Su muerte en una misión de paz a bordo de la Unidad Esférica de Combate e Intervención Humanitaria es probablemente uno de los hechos peor conocidos y documentados de nuestra historia reciente, empezando por el supuesto nombre, Estrella de la Muerte, que le atribuyen algunos, cuando se trataba no más que de un sobrenombre cariñoso que le dieron a la Unidad Esférica parte de los encargados de mantenimiento por los turnos matadores de doce horas. Atribuir a la Unidad Esférica la destrucción de todo un planeta como Alderaan no sólo es un portentoso ejercicio de imaginación, sino ignorar que todos los días se producen fenómenos en el Universo que desgraciadamente pueden destruir planetas, sin olvidar las serias dudas que existen de que todo se deba a un autoataque terrorista provocado por unos fanáticos religiosos adeptos al culto de la Fuerza, que aprovecharon la visita oficial de Moff Takin a Alderaan a bordo de la hermosa Unidad Esférica, cumbre de las maravillas tecnológicas del Imperio y garante de la paz y estabilidad de la galaxia, y por eso mismo un constante objetivo terrorista. Mucho se habla de supuestas matanzas cometidas por el Imperio, de las que apenas si se han podido aportar pruebas, pero hablemos también de los miles y miles de personas que sin duda alguna sabemos que murieron cobardemente asesinadas en las dos Unidades Esféricas, o en los destructores imperiales salvajemente destruidos con tácticas contrarias a todo espíritu marcial en Yavin y otras acciones bélicas. Las viudas y huérfanos de esos valientes soldados merecen la reparación del honor y la memoria de sus seres queridos, que entregaron su vida por una Galaxia mejor y más segura para sus hijos.

Naturalmente, reivindicaremos hasta las últimas consecuencias la figura central del gran Darth Vader, mano derecha del Emperadorísimo y todo un ejemplo de superación personal a pesar de su condición física, que no le impidió ser un ídolo para la legión de stormtroopers que voluntariamente se unieron a la causa imperial buscando una vida mejor para sus familias y seguros de que la suya era una vocación de servicio a todos los habitantes de la Galaxia. Darth Vader, a pesar de haberse podido retirar con todos los honores por su inestimable labor de inteligencia para conseguir la instauración del Imperio, continuó una vida de servicio al pueblo a pesar de las mutilaciones que le produjeron su valor y entrega a la causa, y como todo héroe debe ser recordado con admiración y respeto, y servirnos de inspiración en todas las facetas de nuestra vida cotidiana. Así lo hubiese querido él, y en sus propias palabras, nuestra falta de fe le habría resultado molesta.

Pero todo esto servirá de poco si no ponemos en su sitio a los brigadistas antiimperiales que de todas partes se unieron a los terroristas y que se llamaban a sí mismos Rebelión, de cuyos enfervorizados defensores actuales derivan todos los males que afectan a nuestra democracia, heredera se quiera o no de los valores del Imperio que ellos dicen aborrecer. Es una tarea difícil, pero no tanto cuando un simple repaso de sus principales cabecillas nos revela a un hatajo de traidores del propio Senado Imperial, así como criminales dedicados a vulgares labores de contrabando, líderes de antiguas sectas religiosas como El Viejo en el Desierto, que aspiraban a recuperar privilegios y prebendas clericales, niñas pijo aburridas que se dedican a seguir a los chicos malos con la nave más rápida y otros desechos sociales como Luke “el Campesino” Skywalker, figura mitificada que debe ser expuesta en su verdadera dimensión, y cuyo más que posible amancebamiento con su propia sangre no puede sino causar repugnacia y rechazo a cualquier persona decente.

No es de extrañar que esa chusma se viese identificada con la felizmente derrocada República, su degeneración moral y el puterío.

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