The Banana Tribune

Martes, 7 de septiembre de 2010     

Mi niño no es Messi

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Mi niño no es Messi. Es un niño feliz, cariñoso, despistado, creativo… Es buena gente, pero no sabe driblar, hacer ‘caños’ o desbordar por velocidad a los defensas. Este curso cambió de colegio. Mi mujer y yo le inscribimos en actividades extra-escolares para que los sábados por la mañana hiciera deporte. A mi mujer y a mí nos la ’suda’ que el niño sea una estrella del futbol. Sólo queríamos que se integrara al nuevo colegio y a sus nuevos ‘compañeros’.

Han pasado 5 meses y mi hijo no volverá a las actividades extra-escolares de los sábados por la mañana. Ayer le llevé al colegio. No le di el típico beso en la puerta. Entré con él en el patio. Lo que vi no me gustó. En la previa, un grupito de niños jugando al fútbol, ‘tocándola’ de maravilla y haciéndole el ‘vacío’ a mi hijo porque no sabe jugar a fútbol. Durante el partido, dos equipos: el de los ‘cracks’ contra el de los ’sparrings’, en el que, por supuesto, está mi hijo. Le marcaron un gol. Estaba de portero, pero más pendiente de una de las niñas que del balón. Le viene de familia. La bronca que le echaron era digna de una ‘cantada’ en una final de champions.

Al finalizar el partido unos padres discutían sobre si el resultado había sido de ‘10-2′ o ‘10-3′ y se lamentaban por las ocasiones desperdiciadas para que el marcador hubiera sido más alto. Yo fui a hablar con el profesor para decirle que lo que había vivido esa mañana no tenía nada que ver con lo que nos habían comentado al principio de curso:”el deporte es el medio para que los niños se lo pasen bien y se conozcan mejor”. Cuando le comento que mi hijo no volverá más, le quito un peso de encima. “Lo entiendo. Cada vez que hago los equipos, ya me doy cuenta de que los otros niños ponen mala cara cuando les toca jugar en el equipo de tu hijo”, me dice con cara de alivio. “¡Ah! Pero no te preocupes. Cuando se haga la entrega de medallas al final del trimestre, que venga tu hijo a recoger la suya”. Métete la medalla por el culo, cabrón. Mi hijo no quería medallas, ni ganar la Champions en Roma. Mi hijo sólo quería jugar con otros niños, aunque fuera dándole patadas a una pelota. Y tú, el adulto que se encarga de la ‘educación deportiva’ de nuestros hijos, has dejado que los ‘cracks’ le hagan el vacío a mi hijo, porque no es Messi. ¡Vete a la mierda!.

Mi hijo ni se ha enterado de la movida, él sigue feliz, jugando, distraído, peleándose con su hermano por un ‘Gormiti’. El que está jodido soy yo. Por cierto, mi hijo sólo tiene 7 años…

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