Estimado Josep:
Como seguramente no me conocerás, me presento. Soy el tío del botón. Mi hábitat son las oficinas de entidades financieras. Ayer hablabas de su aumento de las comisiones de un 13% (es decir, 13 veces la inflación), y mencionabas que sólo te referías a las comisiones “oficiales”. Yo soy el encargado de las “otras”. Verbigracia: cuando la rentabilidad de la oficina baja del margen previamente fijado por los que saben y mandan, aprieto un botón y, automáticamente, cargo una comisión de mantenimiento de, digamos, quince euros, a todos los clientes de la oficina.
De todos ellos, sólo una pequeña minoría se da cuenta, ya que todo el mundo anda demasiado pillado como para mirarse con propiedad los recibos y papelitos que le llegan al buzón. De esa pequeña minoría, una minoría más pequeña aún se presenta a protestar en la ventanilla de su oficina, donde amablemente son informados de que se trata de un lamentable error informático que será subsanado ipso facto. Todo lo demás, para el banco, y olé. El motivo de mi carta es comentarte que en los últimos tiempos ando muy estresado. Desde principios de los noventa que no le daba tantas veces al botón, y la acumulación de trabajo me provoca molestias como el insomnio, las ganas compulsivas de comer, fatiga, apatía en mis relaciones sociales, etcétera. ¿Qué puedo hacer?
El tío del botón
P.S.: La banca siempre gana.
Estimado tío del botón:
Lo vuestro sí que es un brote verde, je, je. Pero del tamaño de una sequoia, por lo menos. Muchas gracias por hacerme partícipe de tu trabajo, lo he encontrado interesantísimo y muy bien planteado. Es una pena que cosas tan innovadoras sean tan poco frecuentes por aquí abajo, de no ser así otro gallo nos cantaría.
En cuanto a tu pregunta, mi consejo es que aprendas a tomarte las cosas con calma. Haz yoga, spinning o juega al dominó. Lo importante es que sepas que tu vida no se reduce al trabajo. Ello te ayudará no sólo a ser feliz, sino a rendir de forma adecuada en tu trabajo, de forma que tus jefes no se vean obligados a sustituirte por un chino capaz de apretar el botón en las oficinas de todo el barrio o, directamente, por un mono amaestrado. Así que mucha calma y duro con el botón, que vendrán tiempos mejores.
Un cordial saludo,
Josep
P.S.: Y si no, siempre nos quedarán los Presupuestos Generales del Estado.
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Pueden mandar sus consultas a ppsoe2000@yahoo.com


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