Querido Josep:
Soy un prestigioso epidemiólogo, además de uno de los máximos artífices de la campaña de alarma que ha hecho la OMS con la gripe A, ya que fui el que inventé el virus. Quizás me conozcas de superproducciones anteriores como la gripe aviar o la neumonía asiática, en la que trabajé codo con codo con la Doctora Chan, que hoy ocupa la máxima responsabilidad en la OMS. Sacamos unas previsiones que ni la prensa deportiva española antes de un mundial: 150 millones de muertos. Sólo en Nueva Zelanda se pronosticaron 18.000 muertos que, al final, se quedaron en 17. Por suerte, actuamos a tiempo, y gracias a patentes que mi laboratorio vendió a las compañías farmacéuticas evitamos la tragedia, además de generar un negocio de 4.000 millones de euros. El Parlamento Holandés está investigando mis cuentas, pero yo ando ocupado con lo mío, que es el estreno de la gripe de la próxima temporada: ¿Qué nombre me recomiendas?
Albert Osterhaus
P.S.: También puedes llamarme Doctor Gripe
Querido Albert:
Me quito el sombrero, y empiezo la recogida de firmas para que el año que viene te den un Nobel, aunque sea el de Economía. Da gusto ver que la sana colaboración público-privado, y más en ámbitos sensibles como la sanidad, es una fuente continua de todo tipo de alegrías. La OMS carpetovetónica financiada por la ONU y los gobiernos era un ejemplo de institución inútil. Sin embargo, ahora que depende financieramente de las empresas farmacéuticas que son la parte del león de su presupuesto, la cosa da gusto.
Los datos son inmejorables. En España se han usado 2 de los 37 millones de vacunas que se compraron. Los franceses compraron 89 millones, porque picaron con lo de que harían falta dos vacunas, ja, ja. Pero que no se diga, porque además de la eficaz labor preventiva, la cosa también ha servido para ayudar a los países en vías de desarrollo. Las vacunas que no se han podido vender a menor precio se acabarán regalando al tercer mundo, y con un poco de suerte acabarán contabilizadas en alguna partida de cooperación al desarrollo, vehiculizadas a través de la fundación de algún ex-político o del cuñado del ministro o secretario general de turno.
En cuanto al nombre para la próxima temporada de Otoño invierno, propongo el de Gripe €, que se contagiaría por medio del contacto con monedas. Para no perder el mercado infantil, que siempre da buenos resultados por aquello de que a la gente no le pone lo de jugársela con sus propios hijos, habría que aclarar que las monedas de chocolate también serían un foco de transmisión.
Un cordial saludo,
Josep
P.S.: O Doctor SPECTRA, je, je.
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Pueden mandar sus consultas a ppsoe2000@yahoo.com


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